Hay vinos que uno busca y vinos que simplemente aparecen. El Anejón pertenece a la segunda categoría, y su historia no se entiende sin la de la bodega que lo firma: Pago de Carraovejas.

La bodega se asienta en la falda del castillo de Peñafiel, en plena Ribera del Duero, uno de esos emplazamientos que explican por sí solos buena parte del carácter de un vino: altitud, laderas orientadas y una amplitud térmica que marca la maduración de la uva.

El origen del proyecto es, en realidad, el de un restaurador. José María Ruiz regentaba un restaurante clásico castellano donde se servía el tradicional cochinillo, y fue la voluntad de ofrecer un buen vino con el que acompañarlo la que acabó derivando en algo más ambicioso.

Ese origen explica una manera de entender el vino desde la mesa y no desde el laboratorio: pensado para acompañar, para funcionar junto a una cocina concreta. Con los años, la casa ha construido una identidad reconocible dentro de la Ribera del Duero, con el tempranillo como eje y un trabajo cada vez más detallado de parcela.

La bodega mantiene hoy una actividad notable en viticultura e innovación, con nuevas plantaciones — como la finca Espantalobos, frente a la bodega — donde se ensayan orientaciones y sistemas de conducción poco habituales en la zona, como el vaso échalas propio del Ródano, buscando mayor frescura y acidez.

Nota de vigencia: la reseña original de El Anejón se publicó en el blog a partir de una cata puntual; las añadas y las fichas técnicas cambian con el tiempo. Pago de Carraovejas continúa en activo (verificado el 16 de septiembre de 2026 en su web oficial). Para datos actualizados de añada, crianza y disponibilidad, conviene consultar directamente a la bodega.