Nota editorial (2026): estancia realizada hacia 2012. El hotel sigue abierto, pero ha cambiado de gestión y hoy se comercializa como Molí del Mig by URH; su restaurante opera con el nombre El Camí de l’Aigua. Funciona por temporadas, con cierre en los meses de invierno.
La zona de las Illes Medes la frecuentábamos por el submarinismo, pero aquella escapada a Torroella de Montgrí tenía otro objetivo: desconectar. Buscamos un hotel que nos gustara de verdad y acertamos de pleno. Por un enredo con la reserva acabaron alojándonos en una de las mejores habitaciones de la casa, la suite Molí del Mig. Nos «resignamos» sin demasiado esfuerzo.
El edificio tiene una historia que explica buena parte de su encanto: es un antiguo molino del siglo XV restaurado por el arquitecto Josep M. Deulofeu y reconvertido en hotel con encanto, en plena comarca del Empordà y dentro del Parque Natural del Montgrí, les Illes Medes y el Baix Ter. Esa combinación de piedra antigua y reforma contemporánea es lo que se percibe al entrar.
El conjunto superó nuestras expectativas: restaurante de nivel, un spa pequeño pero completo, una piscina generosa y un jardín enorme donde el trabajo deja de existir. Las habitaciones, modernas y cómodas, miran a los jardines o al macizo del Montgrí, y con la terraza-bar y un día de sol la única decisión pendiente era pedir otra copa. La casa mantiene hoy ese equilibrio, con una filosofía declaradamente sostenible, spa con hidromasaje, sauna, hammam y sala de masajes, piscinas en verano, pista de pádel y pickleball e instalaciones para ciclistas.
Como extra geográfico: Torroella de Montgrí no queda lejos de Corçà, donde está el restaurante Bo·tic, del que ya os hablamos en otra ocasión. Combinar ambas cosas sigue siendo un plan excelente.

