Nota histórica. Reseña publicada en marzo de 2012 sobre una visita anterior. Gilt cerró y no es hoy una recomendación utilizable: conservamos el texto como crónica de una época del lujo gastronómico neoyorquino.

Gilt ocupaba la planta baja del entonces New York Palace, en Madison Avenue, dentro de la histórica Villard Houses. Llegó a acumular dos estrellas Michelin y fue, durante los años en que estuvo abierto, una de las direcciones de referencia de la alta cocina de Manhattan. La visita que reseñamos respondía a un capricho deliberado: alojarse en el hotel y bajar a cenar a uno de los grandes restaurantes de la ciudad sin salir del edificio.

Lo que más nos llamó la atención fue el contraste que articulaba toda la experiencia. La sala era rotundamente clásica —maderas, artesonados, iluminación cálida, el peso visual de una mansión del siglo XIX— y sobre ese decorado se servía una cocina marcadamente contemporánea, de construcción técnica y presentaciones de vanguardia. Lejos de resultar incoherente, ese choque entre continente y contenido funcionaba como un contrapunto eficaz y era, probablemente, el rasgo más memorable de la casa. Ayudaba entonces un factor puramente circunstancial: con el cambio euro-dólar de aquellos años, un dos estrellas neoyorquino resultaba comparativamente más accesible para un comensal europeo de lo que cabría suponer.

Vigencia. El restaurante ya no opera. El hotel que lo albergaba cambió de propiedad y de nombre, y hoy se comercializa como Lotte New York Palace, con una oferta de restauración distinta. Por tanto, no facilitamos carta, precios ni reservas, y advertimos de que cualquier referencia actual a «Gilt» en esa dirección corresponde a un espacio diferente del aquí reseñado.