Aviso de vigencia: esta reseña se publicó en septiembre de 2012 y describe una etapa concreta del restaurante, justo después de un cambio de propietarios. A día de hoy el dominio calesnoies.com ya no resuelve y no hemos podido confirmar por ninguna fuente oficial que el local siga abierto, por lo que conviene leer el texto como documento histórico y verificar antes de desplazarse.
Mientras el foco mediático se concentraba en Barcelona, nosotros cruzamos la frontera invisible de la plaza del Ayuntamiento de l’Hospitalet de Llobregat para sentarnos en Ca les noies, en la calle Rossend Arús. El atractivo era doble: una cocina que acababa de reformularse y una relación calidad-precio difícil de encontrar entonces en el área metropolitana.
La propuesta se articulaba en menús de dos o tres platos a elegir, por 20 y 25 euros respectivamente. El local jugaba con dos ambientes bien diferenciados: una terraza pensada para tapear o alargar la noche con un buen gin-tonic, y un comedor en la segunda planta, más recogido, de ambiente acogedor y música a volumen amable.
La carta de entrantes se movía entre la ensalada de fresas, el foie sobre pan de especias y el carpaccio de ternera. En los segundos aparecían entrecot, magret con salsa de cerezas y kirsch, bacalao y ceviche. Nuestros favoritos fueron el foie y el magret. Si queda sitio, el brownie after eight era un cierre más ligero de lo habitual, de textura casi de bizcocho. El servicio, correcto y atento.
El punto flojo, entonces, era la carta de vinos: demasiado básica para el nivel de la cocina.
