Aviso de vigencia — contenido histórico: este texto documenta una visita de octubre de 2012 a un proyecto que ya no existe. Can Fabes cerró en agosto de 2013, tras 32 años, y con él desapareció Elements 4_12, su propuesta satélite en Sant Celoni. La reseña se conserva como testimonio de una etapa irrepetible de la cocina catalana.

Con el otoño recién entrado quisimos probar una fórmula que prometía cruzar la tradición catalana con un punto de innovación, bajo el paraguas de la casa que Santi Santamaria había convertido en referencia mundial. El legado seguía ahí, reconocible en la filosofía y en el producto.

El concepto era singular: una única mesa grande con vistas a los fogones de Can Fabes, y un segundo piso con sofás pensado para la sobremesa. La idea declarada era comer en menos tiempo «manteniendo la cocina tradicional con producto de calidad». Sobre la calidad no teníamos dudas; sobre el ahorro de tiempo, francamente, no lo percibimos.

Solo se ofrecía menú: primero, segundo y postre a elegir entre varias opciones, con o sin maridaje, en una horquilla aproximada de 42 a 48 euros, y con platos que variaban según mercado y temporada. Nosotros comimos ensalada niçoise, perdiz escabechada con trinxat y crema catalana al dulce de leche. Excelente materia prima, pero menos elaboración de la que esperábamos. De los vinos, destacó el blanco Els Bassots 2010; el tinto, un López de Haro Tempranillo 2011, resultó demasiado clásico.

El balance: a favor, la calidad del producto y la voluntad evidente de agradar. A mejorar, un servicio que aún no estaba a la altura de un «by Fabes» —fallaron los tiempos al servir los aperitivos con su maridaje—. Se notaba un proyecto recién abierto, todavía en rodaje.