Nota editorial (2026): visita realizada hacia 2012. La finca sigue en activo y hoy se presenta como Mas La Boella. El restaurante ya no opera con el nombre «Espai Gastronòmic Fortuny» que citábamos entonces, y el equipo de sala ha cambiado.
¿Os gusta el aceite? Entre Tarragona y Reus hay una finca que merece el desvío. Basta enfilar el camino de entrada para entender que no es el típico hotel-restaurante: metros y metros de olivos a ambos lados y familias de conejos observando el coche.
La masía, de origen medieval —la propiedad sitúa sus raíces en el siglo XII—, alberga hotel, restaurante, espacios para eventos y un molino de aceite. Ese molino es la clave de todo: el aceite se obtiene de los olivares de la propia finca, con variedades arbequina, arbosana y koroneiki. Decir que esos aceites están buenos se queda corto; en su momento uno de ellos fue reconocido como uno de los mejores de España, y quien sea observador los encontrará en las cartas de bastantes restaurantes de nivel.
La experiencia empezaba en la biblioteca de la masía, con un aperitivo y una copa mientras se elegía el menú —de temporada, de modo que cambiaba a menudo y siempre a mejor—. Después se pasaba al comedor, bautizado entonces en honor al diseñador Mariano Fortuny, cuyas piezas vestían las salas con mucha elegancia. Con un ventanal cerca, la comida venía acompañada de vistas notables y de un maridaje bien armado.
Y si no apetecía coger el coche, se podía dormir allí mismo y dedicar la mañana siguiente al molino o a la tienda gourmet. Hoy la casa mantiene esa estructura: hotel boutique con trece suites de diseño, restaurante de cocina mediterránea de proximidad y temporada con terraza, y una amplia oferta de salas y espacios exteriores para eventos y bodas.
