Publicado originalmente con motivo de la Diada, este repaso buscaba responder a una pregunta sencilla: ¿por qué la cocina catalana se convirtió en una referencia mundial? La respuesta no está solo en el recetario mediterráneo, sino en un grupo reducido de nombres que cambiaron la manera de entender un restaurante. Texto revisado y actualizado en 2026 para reflejar qué ha sido de cada proyecto.
Ferran Adrià y elBulli. El restaurante de Cala Montjoi fue el epicentro de la transformación de la alta cocina contemporánea. Cerró como restaurante en 2011 y su legado continúa a través de elBullifoundation, que la propia entidad define como una fundación privada de carácter familiar impulsada por Ferran Adrià, dedicada a la investigación y la divulgación gastronómica.
Los hermanos Roca y El Celler de Can Roca. El proyecto de Joan, Josep y Jordi Roca en Girona sigue plenamente en activo y es hoy la referencia catalana más sólida en la escena internacional. La propia casa lo describe como su proyecto más definitivo y, a la vez, nunca terminado del todo, una idea que resume bien su forma de trabajar por evolución constante.
Santi Santamaria y El Racó de Can Fabes. El cocinero de Sant Celoni fue el primer chef catalán en alcanzar las tres estrellas Michelin y defendió una cocina de producto y territorio frente a la corriente tecnoemocional. Falleció en 2011 y su restaurante cerró en 2013, de modo que su huella hoy es histórica e intelectual más que gastronómica.
Carme Ruscalleda y Sant Pau. Desde Sant Pol de Mar, Ruscalleda se convirtió en la cocinera más laureada del país. Cerró Sant Pau en 2018 tras 30 años de trayectoria, de manera que el proyecto que la hizo célebre ya no puede visitarse, aunque su influencia sigue muy presente.
La conclusión de 2026 es distinta a la de 2013: de aquellos cuatro pilares, solo El Celler de Can Roca continúa abierto. El resto explica de dónde viene el prestigio de la cocina catalana, no dónde reservar hoy.
