Pocos locales de Barcelona han sabido explicar tan bien como Mont Bar esa idea de que la alta cocina no necesita mantel largo ni solemnidad para ser exactamente eso, alta cocina. El propio restaurante resume su propuesta con una fórmula difícil de mejorar: fine dining in a bar.

Está en pleno Eixample, un barrio donde tradición y modernidad conviven sin estridencias, y el local juega con esa doble carta: barra de bar por fuera, cocina de precisión por dentro. El nombre remite al origen familiar del proyecto, vinculado a Mont, en la Val d’Aran.

El planteamiento culinario gira en torno al producto y la temporada. La carta se articula como una sucesión de aperitivos y platillos que permiten componer la comida a medida. La técnica está muy presente, pero cumple una función concreta: aportar textura, contraste y sorpresa sin desplazar nunca al ingrediente ni a su sabor del centro del plato.

Buena parte de la experiencia se explica por la proximidad entre cocina, sala y comensal. Es un formato directo y dinámico, donde la distancia entre quien cocina y quien come casi desaparece: cocina exigente en ambiente relajado.

Cuando lo incorporamos a nuestra selección BonVivant, lo que más nos llamó la atención fue su versatilidad horaria y su vocación de barrio declarada: tratar igual a quien pide unas croquetas y a quien pide gambas. A ello se sumaba una bodega generosa y una pastelería a la altura del resto. Guardar sitio para el postre sigue siendo un consejo pertinente.

Nota de vigencia: Mont Bar continúa en activo en el Eixample de Barcelona (verificado en su web oficial el 16 de septiembre de 2026). La carta cambia con la temporada, de modo que los platos concretos citados en nuestra visita original pueden no estar disponibles. Conviene consultar carta, horarios y reservas en la web del restaurante.