L’Empordà en botella. Casamar es un conocido restaurante de Llafranc con estrella Michelin que cuida y trabaja el producto de temporada y de la tierra. Como nosotros solemos dejarnos aconsejar en cuestión de vinos, allí probamos este Empordà – Costa Brava por recomendación de la casa, y la apuesta salió redonda.
En su elaboración se emplean las variedades garnatxa negra y cabernet sauvignon (en torno a un 45%-55%). La lógica de la mezcla se entiende bien en copa: la buena armonía de los taninos, la persistencia y la longevidad del cabernet sauvignon junto a la finura, la elegancia y el cuerpo de la garnacha tinta, de larga tradición en el Empordà.
Presenta un color rojo oscuro con ribete azulado, elegante, como corresponde a los suelos de pizarras y a un clima agreste sacudido por la tramontana. En nariz, aroma de fondo afrutado en el que destaca la picota y que recuerda a las mermeladas de fresa, con toques de especias como la vainilla o la canela, más cierto matiz mineral y salino.
En boca es un vino de clima cálido pero suave, bien compensado con la acidez y los taninos, con una madera que aporta un ligero amargor refrescante, típico de un gran vino procedente de una gran viña. Marida de maravilla con la cocina de producto del Empordà: carnes a la brasa, arroces de montaña y quesos curados.
Este es un claro ejemplo de que no hace falta pertenecer a una D.O. «reconocida» para hacer excelentes vinos a precios más que correctos. El responsable es el Celler Hugas de Batlle, en Colera (Alt Empordà), un proyecto pequeño y de vocación artesanal que sigue en activo.
Nota de vigencia: la añada 2009 aquí reseñada está agotada hace tiempo y solo se encontrará en catas verticales o colecciones particulares; el vino Coma Fredosa se sigue elaborando en añadas posteriores. Ya en su momento advertíamos de que era difícil de encontrar y que se agotaba rápido.
