Hay vinos que se beben y vinos que explican un paisaje. Ferrer Bobet Vinyes Velles 2009 pertenece al segundo grupo: es la segunda añada de un proyecto nacido en el Priorat con una idea fija, trasladar a la copa la esencia mineral de la licorella.

El proyecto une a dos perfiles complementarios. Sergi Ferrer-Salat, empresario y apasionado del vino, y Raül Bobet, enólogo con una trayectoria decisiva en la vitivinicultura catalana. Juntos levantaron un celler entre viñedos en el kilómetro 6,5 de la sinuosa carretera T-740, la que enlaza Falset con Porrera, una construcción moderna que se hunde en la montaña para trabajar con gravedad y temperaturas estables.

La uva procede de viñas viejas en pendientes pronunciadas, y el criterio de selección es severo: se descarta todo lo que no alcanza el nivel buscado, de ahí que las añadas se agoten con rapidez. El coupage de este 2009 combina Cariñena (65 %), Garnacha (34 %) y una pincelada de Cabernet Sauvignon (1 %), proporción que explica su carácter: la Cariñena aporta nervio y tensión; la Garnacha, carne y amplitud.

En la copa se presentó con capa picota y ribete granate vivo, limpio y brillante. La nariz resultó intensa y compleja, con fruta negra madura, especias, tostados finos, madera de cedro y notas de torrefacto al abrirse. En boca fue sabroso, carnoso y aterciopelado, de recorrido largo y una sensación golosa que no resta frescor. Un tinto noble y bien construido, más elegante que musculoso.

Vigencia (2026): la reseña corresponde a una cata de 2012 y aquel precio de referencia, 27 €, ya no es orientativo; el 2009 solo se encuentra hoy en el mercado secundario o en botelleros particulares. La bodega sigue en activo y ofrece visitas con cata previa reserva. Las añadas actuales mantienen la línea de aquel vino, así que la recomendación de entonces se cumplió: Ferrer Bobet dio mucho que hablar.