OK Sarrià es un burger bar abierto en 1987 y tan ligado a la identidad del barrio que su nombre ya funciona como referencia geográfica. Casi cuatro décadas después sigue en el mismo sitio, el carrer de Jaume Piquet, defendiendo una premisa que la casa resume sin rodeos: conseguir siempre el mismo sabor auténtico. En un sector donde la hamburguesa ha pasado por todas las modas imaginables —la gourmet, la smash, la vegana, la de autor—, la longevidad de un local que no ha cambiado de discurso tiene su propio mérito.

La carta es corta y reconocible, y gira alrededor de las hamburguesas y del chili, que es probablemente su seña de identidad más citada. Entre los clásicos aparecen la chiliburger, la chilicheeseburger, el Big Chili servido como plato y el double cheeseburger club, con dos hamburguesas, lechuga, tomate, bacon, queso y mayonesa. Hay carnes de distintos tipos y una lista deliberadamente breve: aquí no se ha optado nunca por la carta interminable.

El local es de estética americana y está decorado en torno al fútbol americano, con un ambiente que la propia casa define menos como restaurante que como lugar de encuentro de amigos y familia. El espacio es pequeño, con taburetes y mesas reducidas, un detalle que conviene tener en cuenta si se va en grupo grande. El servicio es ágil y el precio, razonable para la calidad que ofrece; el conjunto explica por qué mantiene una valoración alta y muy consistente entre cientos de reseñas.