Hay locales que cambian de oficio sin cambiar de nombre, y Balius es uno de los mejores ejemplos del Poblenou. Donde durante décadas se despachaban tornillos, llaves inglesas y destornilladores —la ferretería Balius era toda una insignia del barrio— hoy se sirven cócteles. El relevo se hizo conservando la identidad: el local mantiene la fachada con los carteles originales y los antiguos aparadores, ahora ocupados por una colección de botellas de todo tipo.

Está en una esquina, la del carrer de Pujades con el carrer de Marià Aguiló, en pleno Poblenou. El interior responde a ese aire heredado: una barra majestuosa, butacas y sofás, y una luz tenue que le da un carácter íntimo, más de conversación larga que de trasiego rápido. La carta va en la misma dirección y se dedica sobre todo a versionar y redimensionar los tragos clásicos, con la coctelería como eje y una oferta de aperitivos y vermuts que explica por qué funciona igual de bien a media tarde que de noche.

El otro rasgo que define la casa es la música. Balius se ha convertido en punto de encuentro de una comunidad de aficionados al jazz que sabe que cada domingo por la tarde-noche hay concierto, y distinto cada semana. Esa combinación —barra de autor, herencia de barrio y directo semanal— es lo que lo ha consolidado como una de las direcciones de referencia para tomar algo en el Poblenou, más allá del circuito de la Rambla.

Hoy el local forma parte de Grup Confiteria, el grupo barcelonés que reúne también espacios como La Confitería, Paradiso o Bar Mundial, lo que ha ayudado a mantener el nivel de la propuesta sin desdibujar el sitio.

Vigencia: el bar continúa en activo. Los horarios, la programación de conciertos y la carta pueden variar, así que conviene comprobarlos antes de ir.