Bajamos hasta Begur para reponer fuerzas después de una jornada de submarinismo en las illes Medes, y la recomendación fue Casa Juanita. Actualizado a 2026: la casa sigue en activo y mantiene como seña de identidad exactamente lo que nos llevó allí, el pescado al horno de leña.
Su historia es más larga de lo que aparenta. Según la propia casa, en 1978 Carles Barreda y Juanita abrieron El Bodegón, un bar de tapas y bodega en un edificio del siglo XVII. Barreda construyó un horno con el que se cocinaba para las tres únicas mesas del local, mientras el resto del espacio se llenaba de bocoyes de vino; con los años fue Juanita quien tomó las riendas y fue retirando bocoyes para hacer sitio a más mesas. Ese origen explica el ambiente: pequeño, familiar, de paredes de piedra y horno como centro de gravedad.
La carta apenas hace falta leerla, porque enseguida aparece la bandeja de pescado de roca recién llegado. De cada pieza te explican textura, intensidad, raciones aproximadas y precio. Cuando nombraron la rascassa —escórpora— como la mejor del día, no hubo mucho que pensar. Se cocina al horno de leña en bandejas de papel de plata preparadas al momento, con patatas panaderas, cebolla, tomate y vino blanco en abundancia. Excelente.
Entre los entrantes hay queso manchego, boquerones en vinagre, sardinas escabechadas, escalivada, gazpacho o ensalada de pulpo roquero con vinagreta de anchoas. Nosotros empezamos con la ensalada de la casa, al estilo andaluz de Juanita: distintas lechugas con tomate y un aliño de ajo machacado que merece la pena. La constante de todo el menú es la calidad del producto.
De postre hay tartas caseras, aunque nos decantamos por un recuit de oveja de Mas Marcé, elaborado artesanalmente con leche de ovejas ripolleses. La carta de vinos es limitada, pero el blanco de la casa, de l’Empordà, cumple. Recomendable reservar.
