Hay un puñado de direcciones que la Costa Brava ha convertido en peregrinación, y Rafa’s es una de ellas. No por sofisticación: precisamente por lo contrario. Todo el relato del sitio cabe en una plancha y en las manos que la gobiernan, las de Rafa, un maestro del producto tratado con el mínimo intervencionismo posible.

De aquella comida seguimos recordando el orden de los platos: navajas, almejas y una escórpora increíble, todo pasado por plancha y servido sin más adorno que el necesario. Esa es la propuesta entera. Cuando el género es de esa calidad, cualquier salsa sería un estorbo, y aquí se entiende a la primera. A destacar, además, la calidad del aceite empleado en cocina, un detalle que muchas casas de pescado descuidan.

Para acompañar elegimos un vino de la zona, el Vinyes dels Aspres, buena elección si gustan los blancos con un toque de barrica. En los postres ofrecían pasteles caseros de chocolate, tarta de queso con albaricoque, helados y trufas de menta o regaliz, pero apareció la palabra «recuit» y no hubo discusión: llegó acompañado de miel de brezo de origen gallego, como el propio cocinero.

El gran condicionante es el tamaño. Hablamos de un local de apenas 18 plazas que casi siempre está lleno y donde la reserva no siempre es posible. El servicio, cercano y acogedor, forma parte del encanto. Si se pasa por Roses, merece el intento.

Nota de vigencia: esta reseña corresponde a una visita de mayo de 2013. Rafa Cantero, fundador y alma de Rafa’s desde 1983, falleció en noviembre de 2023. El restaurante figura en la Guía Repsol 2026; conviene confirmar horarios y reservas directamente antes de desplazarse.