Un químico que crea vinos. Hasta hace no tanto, elaborar vino era una técnica de ensayo y error, pero gracias a las nuevas tecnologías y a aventureros como Raül Bobet sabemos mucho mejor por qué un buen vino sale bien. No en vano se le reconoce como uno de los mejores enólogos del país.
Así empieza la aventura de Raül en el Pallars Jussà (DO Costers del Segre), cerca de Talarn, en Lleida. A unos 1.000 metros de altitud, con inviernos que bajan de 0 ºC, se ubica Castell d’Encus: una antigua casa vinculada a los monjes hospitalarios que conserva los lagares excavados en la roca en el siglo XII, hoy reutilizados en algunas elaboraciones.
Ekam es poco menos que una clase de química en miniatura. Se elabora con riesling y albariño —la proporción varía según la añada, con el riesling dominante—, y parte de la uva puede presentar «podredumbre noble»: un hongo que pasifica el grano y que, bien vigilado, aporta finura y dulzura notables.
En copa presenta lo típico del riesling: amarillo con tonos verdosos y algún reflejo dorado. En nariz, aromas minerales, notas cítricas, fruta blanca y hierba recién cortada. En boca se nota su juventud, muy ácido y fresco, con final largo de fruta blanca y mineralidad. Como todo buen riesling, mejora con los años en botella.
En aquella cata apuntábamos que aún le faltaba afinarse frente a rieslings alemanes o alsacianos, pero que todo llegaría. El tiempo nos ha dado la razón: Ekam es hoy una referencia consolidada, con puntuaciones altas de la crítica internacional y un lugar fijo en la gama del celler junto a Jhana, Majjan o Ekam Essència.
Nota de vigencia: la añada 2011 aquí reseñada está agotada y solo se localizará en colecciones o verticales. Ekam se sigue elaborando cada año y su precio actual es muy superior al de entonces.
