Si hubiera que resumir López de Heredia en una palabra, sería tradición. Visitar La Rioja implica comer y beber bien, pero también entender cómo se hace el vino, y pocas bodegas lo explican mejor que esta.

Fundada en 1877 en Haro, capital de la Rioja Alta, es la más antigua de la villa y una de las tres primeras de la región. De sus calados sale el célebre Viña Tondonia, un Rioja de referencia. Tuvimos la fortuna de que nos guiara la enóloga Mercedes López de Heredia, miembro de la familia propietaria, crecida entre esas paredes: cualquier duda quedaba resuelta al instante y su pasión por la casa se transmitía sola.

La bodega es exactamente lo que uno espera y casi nunca encuentra: tinos de madera vieja, olor a roble envinado, ausencia de acero inoxidable, paredes de los calados cubiertas de moho. Metros y metros de barricas bordelesas perfectamente alineadas, oscuridad y humedad, y al fondo una puerta que se abre al Ebro. Hay además un «cementerio» de botellas con ejemplares conservados desde principios del siglo XX.

Ese carácter le ha dado el apodo de «la Catedral», que convive con intervenciones contemporáneas: el pabellón-tienda en forma de frasca diseñado por la arquitecta Zaha Hadid, galardonado con el premio Corian de Diseño 2010.

Vigencia (2026) — importante: la visita que relatamos, de junio de 2012, duraba unas dos horas, costaba 10 € descontables en compra y terminaba con una cata de Viña Tondonia y Viña Gravonia. Ese formato ya no está disponible. Según la propia bodega, hoy solo abre a profesionales y siempre con cita previa, permanece cerrada en vendimia y no ofrece servicio de degustación. Sí mantiene venta de vino al público, de lunes a jueves de 9:00 a 16:00 y viernes y sábados de 9:00 a 16:30, cerrado festivos, con reserva imprescindible. Conviene confirmar condiciones antes de desplazarse.