Una sola copa bastó para que este vino se quedara en la memoria. Baigorri de Garage 2007 es, probablemente, la etiqueta más original de cuantas elabora esta bodega de la Rioja Alavesa, y desde luego la más difícil de encontrar.

El nombre remite a la filosofía de los vins de garage: producciones minúsculas, parcelas escogidas y una obsesión por el detalle que no admite atajos. Procede de cepas muy viejas y de escasísimo rendimiento, con uvas seleccionadas grano a grano mediante mesas de vibración. La maceración se hizo en tinos de madera y el vino permaneció dieciocho meses en barrica nueva de roble francés, criado sobre sus lías.

Es un monovarietal de Tempranillo que sigue los cánones de elaboración tradicional actualizados con el conocimiento del laboratorio propio de la bodega, una combinación muy característica de la casa: respeto por el método clásico y control técnico moderno.

A la vista mostró un color picota intenso. En nariz aparecieron fruta compotada, hierbas aromáticas, pan e higo, un registro más goloso y especiado que frutal. En boca confirmó esa línea: fruta madura, ciruelas pasas, tabaco, ahumados y regaliz. Resultó sabroso y redondo, con un equilibrio notable entre los taninos de la madera francesa y los propios de la uva, y un final largo y persistente. Un vino versátil en mesa, con una capacidad poco común para acompañar incluso postres.

La filosofía de la casa se mantiene reconocible: uva de cultivo sostenible, viñas viejas profundamente enraizadas, vendimia manual y procesado lo más delicado posible para que el vino refleje suelo, clima y tradición de la Rioja Alavesa.

Vigencia (2026): la cata es de 2012 y aquel precio de referencia, unos 30 €, no sirve hoy como orientación; el 2007 pertenece ya al mercado secundario. La bodega continúa en activo, de modo que lo razonable es buscar añadas actuales de su gama.