Hay etiquetas que se convierten en referencia sin necesidad de gritar. Torre Muga 2006 es una de ellas: un Rioja moderno salido de una bodega profundamente tradicional.

La añada 2006 se calificó como muy buena, sin llegar a excelente, lo que no impidió que Robert Parker otorgara 93 puntos a este vino. Y conviene ser honesto: la relación calidad-precio era buena, pero superar los 50 € lo situaba fuera del alcance de muchos bolsillos. Quien tuviera la suerte de comprarlo en Haro, en la propia bodega, lo encontraba por unos 40 €.

El contexto ayuda a entenderlo. Bodegas Muga es una empresa familiar fundada en 1932 por Isaac Muga y Aurora Caño, instalada sobre un edificio bicentenario en el emblemático Barrio de la Estación de Haro. Tres generaciones han sostenido ahí una forma de trabajar basada en el respeto por la tierra y la exigencia en el detalle.

El vino nos pareció un Rioja distinto: con vida, chispa, incluso picante y alegre. Aromas de pimienta, especias, café y fruta negra; color picota oscuro y un brillo que transmitía viveza. En boca resultó elegante e intenso, con la fruta, los especiados y los tostados bien presentes, acidez y taninos equilibrados y un final largo y persistente.

El coupage mezcla Tempranillo (75 %), Mazuelo (15 %) y Graciano (10 %), con veinticuatro meses de crianza: dieciocho en barrica nueva de roble francés Allier y seis en depósitos de roble con largas maceraciones. Antes de embotellar se clarifica ligeramente con clara de huevo. Nos recomendaron decantarlo al menos una hora y le atribuían una guarda de hasta veinte años.

Vigencia (2026): cata de 2012. Los precios citados no son orientativos y el 2006 está hoy en zona de mercado secundario; su ventana de guarda estimada se acerca al límite. Muga sigue en activo y Torre Muga continúa en su gama, en añadas recientes.